Barcelona, mecida por el mar y la cultura

Entre Gaudí, Picasso, Miró y el mediterráneo

*Perderse entre los puestos y aromas del tradicional Mercado de la Boquería  www.boqueria.info

*Dormitar a pierna suelta en alguno de los céntricos alojamientos de www.oh-barcelona.com

 

*Sentarse en la plaza de Santa María, en el barrio del Born, para sentir la majestuosidad del gótico de la Basílica de Santa María del Mar antes de visitar su magnífico interior. 

 

*Subir al tejado de La Pedrera (Casa Milá) y disfrutar no solo de las vistas de Barcelona, sino de la extrañas figuras hechas por Gaudí  www.lapedrera.com

*Pasear por el Barrio Gótico e imaginar personajes de otra época mientras te dejas cautivar por los acordes de los músicos callejeros.

 

*Caminar por el mundo mágico de Gaudí en el parque Güell.

*Disfrutar de la noche en el animado barrio del Born.

 

*Contemplar las obras inacabadas de la Sagrada Familia y lo mejor: avistar la ciudad desde sus originales  chimeneas.

*Sentir el mar desde la remozada Barceloneta.

*Descubrir caminando por el Paseo de Gracia la magnífica Casa Batlló www.casabatllo.es

*Subir en funicular hasta el Castillo de Montjuïc y otear la ciudad desde las alturas www.castillomontjuic.com

 

*Callejear por el barrio de El Raval y observar el mestizaje de sus gentes.

 

*Sentarse en el puerto a observar el ir y venir de las embarcaciones y los mástiles con sus velas plegadas al atardecer.

*Merodear por la Rambla y escudriñar la extraña mezcla de turistas, mimos y buscavidas que recorren una de las vías más transitadas de Barcelona.

 

*Admirar nuevamente el gótico en la Catedral de Barcelona, vigilante impasible de la Pla Seu www.catedralbcn.org

 

*Vivir uno de los espectáculos, si el calendario y el bolsillo lo permite, en el Gran Teatro del Liceo www.liceubarcelona.cat

 

*Encaramarse al Monte Tibidabo para ver caer el sol sobre la ciudad.

 

*Saborear el pasado del Barrio de Gracia, lugar de artistas y bohemios y lleno de buenos locales para disfrutar con la cocina de autor.

 

*Descansar en uno de los rincones con más encanto de la ciudad, la Plaza de Sant Felipe Neri, en el corazón del Barrio Gótico.

 

*Degustar alguno de los platos típicos en sus innumerables tascas, restaurantes y bares.

Lejos de la absurda y eterna rivalidad que nos quieren hacer pensar que existe entre Madrid y Barcelona, la Ciudad Condal es uno de esos lugares agradables que te saluda con la brisa del mar y los aires de modernidad de una ciudad que ha sabido crecer al ritmo de los tiempos sin parecer un gigante de proporciones inabarcables.
 
 
Cada vez que vuelvo a ella, cumplo mis pequeños rituales. El primero, sentarme en la Plaza de Santa María en el barrio del Born y dejarme cautivar por los pináculos de la gótica Basílica de Santa María del Mar. Me tomo mi tiempo hasta que decido pisar su interior para adentrarme en el mundo onírico de sus columnas, arcos, bóvedas, vitrales y rosetones. Una construcción que hace pequeños a los gigantes y cuya acústica envuelve sus muros.
 
El Born y en general el barrio de la Ribera, antiguo vecindario de los ricos mercaderes, es hoy lugar de bohemios, de la movida nocturna, pero también de recovecos encantadores en los que detenerse una y mil veces y sede del imprescindible Museo Picasso.
Al atardecer, mis ojos se llenan de las postales de los veleros que esperan ser echados al mar en el Port Vell y de la arena de la Barceloneta que se torna dorada al caer el sol. El barrio marinero que ganó terreno al mar al absorber la isla de Maians, hoy día se exhibe orgulloso después de haber vivido durante tiempo de espaldas al mar. La Barceloneta no es ni de lejos una playa idílica es una estrecha lengua de mar adherida a la ciudad, pero es el balcón al azul del mediterráneo, al olor a salitre y a la brisa del mar y es sobre todo, un lugar donde pasear mientras el sol da paso a la luna.
Pero, un reencuentro con Barcelona no es tal sin las mañanas bulliciosas del Mercado de la Boquería, cerca de la locura de la Rambla. Hoy lleno de turistas ávidos por robar los colores de las frutas y verduras de sus puestos. Yo rememoro los tiempos en los que el mercado era lugar de encuentro de barceloneses y curiosos, los menos, que buscaban sus productos y conversaban en la barra de algunos de los pequeños bares del recinto.
 
Después, mis pasos siempre me llevan a un barrio detenido en el tiempo y que guarda con celo las historias de personajes de otra época. El barrio Gótico, se llena de acordes de los músicos callejeros, algunos hacen sonar un clarinete, otros engolan su voz para emular una ópera a pie de calle y hay quienes se detienen frente a los muros de piedra de sus edificios para observar las grietas de un pasado lejano. Entre mis rincones favoritos, la Plaza de San Felipe Neri emerge desde un estrecho callejón para abrirse a la iglesia del mismo nombre y las casas renacentistas que la rodean. Allí, bajo la sombra de los edificios, las tardes se llenan del murmullo del agua de la fuente octogonal y de las conversaciones de turistas y locales.
Siempre dejo para el final uno de los barrios con más sabor de Barcelona, donde el mestizaje, ese crisol de culturas llena de acentos y colores uno de los lugares con más movimiento de la ciudad. El Raval, el antiguo barrio de conventos y hospitales es hoy sede de gentes venidas de lugares lejanos que mezclan sus lenguas con un incipiente acento catalán.
 
Barcelona es una ciudad de texturas esculpida por el azul del mediterráneo y las manos de artistas, arquitectos y diseñadores que han dado ese toque vanguardista, santo y seña de la ciudad.
 
 

Avión

 

*Aeropuerto de Barcelona-Prat, a 16 km al sur de la ciudad.

www.aena-aeropuertos.es

Para llegar desde el aeropuerto hasta Barcelona centro:

-En taxi:

30-40€ aprox.

-En autobús:

Aerobus: www.aerobusbcn.com tiempo estimado hasta la Plaza de Catalunya 35 minutos. Salida desde las terminales T1 y T2.

Precio: 5,90€ ida. 10,20€ ida/vuelta.

-Buses urbanos:

www.emt-amb.com

Línea 46: Bus aeropuerto-Plaza de España. Desde la T1 y T2

N17: Bus aeropuerto-Plaza Catalunya. Desde la T1.

-En tren:

Línea R2 Norte

Desde el aeropuerto a la Estación de Sants: 22 minutos.

Hasta Passeig de Gràcia: 27 minutos.

 

Autobús

 

*Estación Norte de Barcelona

www.barcelonanord.com

Ubicada en Carrer Alí-Bei, 80 de Barcelona, cerca del Arc de Triomf, Plaza Tetuan, Gran Via de las Corts Catalanes y Carrer de la Marina.

 

Tren

 

*Estación Barcelona Sants:

http://www.renfe.com/

Ubicada en el oeste de la ciudad, se puede llegar en autobús, taxi o en Metro (Línea Azul, L5) y (Línea Verde, L3).

 

Más alejado, al final del Paseo de Gracia y aledaño al Parque Güell, se esconde el que antaño fuera un pueblo independiente a las afueras de Barcelona y que hoy día se ha integrado a la ciudad con sus restaurantes, bares de autor y artistas que invaden sus calles. El barrio de Gracia tiene “ángel “, quizá porque aún no ha sido invadido por la masa uniforme de turistas, aunque cada vez llegan más, y porque aún guarda la esencia de un pueblo con toques vanguardistas en una simbiosis perfecta entre tradición y modernismo.  Las obras de Gaudí con sus mosaicos de colores y sus columnas de formas imposibles crean un universo de sueños en el Parque Güell desde donde Barcelona se muestra a sus pies con una amplia panorámica de la ciudad.
 
Gaudí, más incluso que Picasso o Miró, está omnipresente en Barcelona, el Paseo de Gracia es su máximo exponente. La Pedrera o la Casa Batlló compiten en belleza con las obras de Doménech i Muntaner o Puig i Cadafalch en la misma avenida. Subir a la azotea de La Pedrera y jugar a adivinar las figuras y formaciones de Gaudí mientras se contempla apacible Barcelona desde las alturas es una de las citas ineludibles.
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© ANA PERALTA 2012, devueltaalmundo.com

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